El Maremoto 
El Coquijote

Don Cachiro siempre hablaba,
cuando llegaba la ocasión,
de su primera profesión,
cuando en botes navegaba.
Era marino mercante,
entre Boriquén y Quisqueya,
y de Provi la doncella,
la de muy bello semblante.
A otros puertos embarcaba,
cargando frutos menores,
con trabajo y sínsabores,
que cada día le colmaba.
Cuenta que aquella ocasión,
mientras chinas descargaba,
sintió que el mar se alejaba,
en el puerto del Malecón.
Quedó el bote reposado,
en el piso de la bahía,
y mucha gente que corría,
para atrapar el pescado.
Porque ese mar se retiró,
en la bahía de Mayaguez,
y contándonos que a su vez,
a todo el pescado varó.
Gente de la maravilla,
el caserío frente del mar,
se dedicaron a pescar,
caminando por la orilla.
Esto ya no es de mi agrado,
Don Cachiro comentó,
y rapido el se dirigió,
hacia un lugar elevado.
El cerrillo del Malecón,
a media milla quedaba,
el que su vida apreciaba,
alli se fué sin dilación.
Oleaje que sobrevino,
sobre  la playa se aventó,
con agua salada cubrió,
a ese muy llano camino.
Arropando en el poblado,
los almacenes, caseríos,
y desbordandose los ríos,
cuando el mar ya regresado.
Las pérdidas fueron muchas,
mayormente materiales,
pues arrazó arrabales,
destruyendo las casuchas.
El recuerdo ya es remoto,
de ese muy lejano día,
poca edad Cachiro tenía,
en el día del maremoto.

coqui

coquijote@coquijote.org
Copyright © Coquijote 1996-2004
Regrese Al Tope
Regrese A El Mundo Del Coquijote